sábado, 26 de abril de 2014

HOSPITAL SANT PAU, LIGADO A MI VIDA

Otra de las visitas "farenjis" que hicimos fue a mi antiguo trabajo. A una semana de cumplir 18 años, en el 91 empecé a trabajar como auxiliar de enfermería en este espectacular recinto modernista. Vegetación en el exterior y unos interiores que me asombraban y maravillaban por sus detalles. Durante 7 años hice las suplencias de decenas de personas, y aprendí muchísimo trabajando en todos los pabellones. Conocí a profesionales, enfermeras, médicos y sanitarios con una entrega a su trabajo increíble. Me estrené en la Uvi, donde me impactaba la armonía del equipo de médicos y enfermeras cuando una alarma de parada cardiorespiratoria les hacía reaccionar. Era espectacular ver la organización que había y como cada uno sabía perfectamente lo que debía hacer. También trabajé en digestivo, neonatos, trasplantados, traumatología, oncología, urgencias, cardiología, etc.
La visita me despertó muchísimos recuerdos de esos años y pasé una noche de lo más melancólica. Recordaba compañeras, lo mucho que me enseñaron de la profesión y de la vida. 
Si había un momento libre, siempre había compañeras dispuestas a enseñarme lo que no sabía, como en la foto en la que dos enfermeras con las que me llevaba genial decidieron que practicásemos como se hacía un electro. Otra compi, Leonor nos hizo la foto y Susana hacía de paciente. Ah!, que buen rato. Quienes me conocéis seguro que me habéis reconocido en la foto. 
También recordé a algunos enfermos que me habían calado hondo por que ni con el paso de los años los he podido olvidar, vivencias, anécdotas... fueron muchos buenos momentos.

Fue una época de duro trabajo físico, atendiendo a encamados de 80 kg sola muchas veces, asearlos, levantarlos y de intentar no empatizar demasiado con algunos enfermos para no llevarte la pena a casa. Hasta las tareas en principio desagradables lo eran menos cuando veías que el enfermo se avergonzaba y te daba las gracias una y otra vez o se excusaba por tener que hacer ciertas cosas en la cama. Lo hacías de buena gana simplemente por que era tu trabajo. Hacía de auxiliar, de chica de compañía de abuelitos con pocas o ninguna visita, de masajista en ratos muertos, y casi de psicóloga.


Recuerdo correr por los túneles para ir de un pabellón a otro, o para llevar muestras al laboratorio o a buscar algo a urgencias. Por el día los usaba para evitar la marabunta de gente que te paraba a preguntar dónde estaban los pabellones y si llovía también los utilizaba. Corría con los zuecos como si me fuera persiguiendo algún monstruo. Y es que ahora están como los chorros del oro, pero antes eran tétricos, oscuros, les faltaban azulejos a las paredes y cuando alguna bombilla fallaba, todavía daba más miedo pasar por ellos.

Y el día que fuimos a visitarlo estaba abierto al público precisamente el pabellón donde empecé mi vida laboral. El de U.V.I.
También me hizo recordar que mi padre pasó sus últimas horas allí. Y lo malo de tener experiencia leyendo los monitores es que conoces y ves venir el desenlace, ... y aunque sabía que no pintaba bien, callaba para no chafar a mis familiares las pocas esperanzas que les quedaban.

A mediados de 2009 el antiguo hospital de Sant Pau de Barcelona dejó de acoger enfermos. El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau es un edificio modernista diseñado por Lluís Domènech i Montaner a principios del siglo XX. Aunque ahora está reformado, se pueden ver en el primer pabellón abierto al público, los agujeros en las paredes. Son la huella de que antes había un piso superior añadido. Era donde estaban los vestuarios y despachos de los médicos. 
En julio de 2009, los enfermos de los pabellones modernistas de Sant Salvador, Sant Leopold, Sant Rafael, Sant Manuel y El Carme, entre otros, fueron trasladados hacia el moderno edificio que abrió sus puertas en la parte superior del mismo recinto. Por una puerta salían los enfermos y, por otra, entraban los obreros para comenzar la transformación de este recinto declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997, con la intención de rehabilitarlos y darles una nueva vida.



Vista general del conjunto con algunos de los pabellones antes de ser restaurados: La Purísima, El Carmen, a la izquierda, el Pabellón de Operaciones, en el centro, y San Rafael, San Leopoldo y San Salvador a la derecha.

4 comentarios:

  1. La verdad es que tuviste unos comienzos profesionales en un edificio bien hermoso. Está claro que los recuerdos de esas épocas son imborrables.
    Bicos.

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  2. ¡Qué recuerdos con 18 añitos!! madre mía qué duro... yo seguro no serviría para ese trbajo... El hospital y sus edificions son preciosos, está muy que los fuéseis a visitar. Muchos besitos familias!

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  3. Lo has descrito todo tan bien, con tanto sentimiento, que me han entrado ganas de ir a ver el recinto. He estado por motivos de salud con familiares pero una visita sin más debe ser una gozada.

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  4. Vaya edificio más bonito...seguro que disfrutaste de volver a visitarlo con tu familia.
    Ha cambiado él y tu tambien!
    Un abrazo guapa!

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